Al iniciar la gestión a cargo del Ministerio Público, el 28 de diciembre de 2016, propusimos como axioma institucional el de la “Unidad en la Diversidad”.
Desde entonces, al finalizar cada año y producir el Informe Anual de Gestión, que en rigor es un Informe y una Rendición de Cuentas, planteamos para el período anual siguiente un Eje Conceptual, con el fin de reflexionar sobre él y aplicarlo a los distintos aspectos de la gestión en las tres áreas integrantes del Ministerio Público.
Sucesivamente, fueron Ejes Conceptuales, los siguientes: Transformación cultural (2017), Noción de Sistema (2018), Unidad en la Diversidad (2019), La complejidad de los sistemas (2020), Confiablidad (2021), Equilibrio (2022), El valor de la comunicación (2023), Antifragilidad (2024), La rehumanización de los sistemas y los procesos y el fortalecimiento institucional (2025).
Para el año 2026 se ha formulado la necesidad de reflexionar sobre el conocimiento, su significado y relevancia.
Para ello es pertinente transitar un camino que examine el proceso de conocimiento inicialmente en dos dimensiones, la antropológica (que incluye la cognoscitiva) y la epistemológica (sapiencial y científica).
El ser humano es, antropológicamente, un animal curioso, por lo que quiere conocer la realidad impulsado por su apetito cognoscitivo. Esa realidad es extensa y compleja, motivo por el cual no puede ser aprehendida en su esencia (conocida) en su integridad, lo que obliga, en la dimensión epistemológica, a delimitar el objeto de conocimiento (objeto material), y determinar la perspectiva desde la cual se pretenderá acceder a ese objeto (objeto formal).
Se opera de este modo mediante la inteligencia, lo que denota “ver entre” (inteligere), en sus diferentes manifestaciones: a) relacional; b) fabricadora; c) adaptativa; y d) fundamentalmente, como conocimiento de esencias.
Se actúa así mediante la racionalidad, lo que conlleva: a) la posibilidad de generalización (pensamiento abstracto); b) la posibilidad de justificación; c) la posibilidad de medición; d) la posibilidad de actividades reflexivas.
El conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.
El conocimiento despeja la incertidumbre y permite actuar sobre la realidad de manera correcta. Conocer es saber, saber es poder hacer.
Por otra parte, es preciso valorar la tarea común de asimilación del conocimiento y en ese tránsito estimar el significado del conocimiento individual y del conocimiento colectivo. Aprender y conocer en conjunto, transmitir y enriquecer el conocimiento mediante el diálogo, favoreciendo la construcción de las instituciones.
Por lo demás, reflexionar sobre al conocimiento y su valor, permite discurrir acerca de la revolución cognitiva de la ética y a su vez entender la eticidad intrínseca del conocimiento que habilita el discernimiento.
Al iniciar la gestión a cargo del Ministerio Público, el 28 de diciembre de 2016, propusimos como axioma institucional el de la “Unidad en la Diversidad”.
Desde entonces, al finalizar cada año y producir el Informe Anual de Gestión, que en rigor es un Informe y una Rendición de Cuentas, planteamos para el período anual siguiente un Eje Conceptual, con el fin de reflexionar sobre él y aplicarlo a los distintos aspectos de la gestión en las tres áreas integrantes del Ministerio Público.
Sucesivamente, fueron Ejes Conceptuales, los siguientes: Transformación cultural (2017), Noción de Sistema (2018), Unidad en la Diversidad (2019), La complejidad de los sistemas (2020), Confiablidad (2021), Equilibrio (2022), El valor de la comunicación (2023), Antifragilidad (2024), La rehumanización de los sistemas y los procesos y el fortalecimiento institucional (2025).
Para el año 2026 se ha formulado la necesidad de reflexionar sobre el conocimiento, su significado y relevancia.
Para ello es pertinente transitar un camino que examine el proceso de conocimiento inicialmente en dos dimensiones, la antropológica (que incluye la cognoscitiva) y la epistemológica (sapiencial y científica).
El ser humano es, antropológicamente, un animal curioso, por lo que quiere conocer la realidad impulsado por su apetito cognoscitivo. Esa realidad es extensa y compleja, motivo por el cual no puede ser aprehendida en su esencia (conocida) en su integridad, lo que obliga, en la dimensión epistemológica, a delimitar el objeto de conocimiento (objeto material), y determinar la perspectiva desde la cual se pretenderá acceder a ese objeto (objeto formal).
Se opera de este modo mediante la inteligencia, lo que denota “ver entre” (inteligere), en sus diferentes manifestaciones: a) relacional; b) fabricadora; c) adaptativa; y d) fundamentalmente, como conocimiento de esencias.
Se actúa así mediante la racionalidad, lo que conlleva: a) la posibilidad de generalización (pensamiento abstracto); b) la posibilidad de justificación; c) la posibilidad de medición; d) la posibilidad de actividades reflexivas.
El conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.
El conocimiento despeja la incertidumbre y permite actuar sobre la realidad de manera correcta. Conocer es saber, saber es poder hacer.
Por otra parte, es preciso valorar la tarea común de asimilación del conocimiento y en ese tránsito estimar el significado del conocimiento individual y del conocimiento colectivo. Aprender y conocer en conjunto, transmitir y enriquecer el conocimiento mediante el diálogo, favoreciendo la construcción de las instituciones.
Por lo demás, reflexionar sobre al conocimiento y su valor, permite discurrir acerca de la revolución cognitiva de la ética y a su vez entender la eticidad intrínseca del conocimiento que habilita el discernimiento.
Al iniciar la gestión a cargo del Ministerio Público, el 28 de diciembre de 2016, propusimos como axioma institucional el de la “Unidad en la Diversidad”.
Desde entonces, al finalizar cada año y producir el Informe Anual de Gestión, que en rigor es un Informe y una Rendición de Cuentas, planteamos para el período anual siguiente un Eje Conceptual, con el fin de reflexionar sobre él y aplicarlo a los distintos aspectos de la gestión en las tres áreas integrantes del Ministerio Público.
Sucesivamente, fueron Ejes Conceptuales, los siguientes: Transformación cultural (2017), Noción de Sistema (2018), Unidad en la Diversidad (2019), La complejidad de los sistemas (2020), Confiablidad (2021), Equilibrio (2022), El valor de la comunicación (2023), Antifragilidad (2024), La rehumanización de los sistemas y los procesos y el fortalecimiento institucional (2025).
Para el año 2026 se ha formulado la necesidad de reflexionar sobre el conocimiento, su significado y relevancia.
Para ello es pertinente transitar un camino que examine el proceso de conocimiento inicialmente en dos dimensiones, la antropológica (que incluye la cognoscitiva) y la epistemológica (sapiencial y científica).
El ser humano es, antropológicamente, un animal curioso, por lo que quiere conocer la realidad impulsado por su apetito cognoscitivo. Esa realidad es extensa y compleja, motivo por el cual no puede ser aprehendida en su esencia (conocida) en su integridad, lo que obliga, en la dimensión epistemológica, a delimitar el objeto de conocimiento (objeto material), y determinar la perspectiva desde la cual se pretenderá acceder a ese objeto (objeto formal).
Se opera de este modo mediante la inteligencia, lo que denota “ver entre” (inteligere), en sus diferentes manifestaciones: a) relacional; b) fabricadora; c) adaptativa; y d) fundamentalmente, como conocimiento de esencias.
Se actúa así mediante la racionalidad, lo que conlleva: a) la posibilidad de generalización (pensamiento abstracto); b) la posibilidad de justificación; c) la posibilidad de medición; d) la posibilidad de actividades reflexivas.
El conocimiento posee una fuerza transformadora que cabe aprovechar, potenciar y canalizar, en función de objetivos institucionales.
El conocimiento despeja la incertidumbre y permite actuar sobre la realidad de manera correcta. Conocer es saber, saber es poder hacer.
Por otra parte, es preciso valorar la tarea común de asimilación del conocimiento y en ese tránsito estimar el significado del conocimiento individual y del conocimiento colectivo. Aprender y conocer en conjunto, transmitir y enriquecer el conocimiento mediante el diálogo, favoreciendo la construcción de las instituciones.
Por lo demás, reflexionar sobre al conocimiento y su valor, permite discurrir acerca de la revolución cognitiva de la ética y a su vez entender la eticidad intrínseca del conocimiento que habilita el discernimiento.